viernes, 2 de julio de 2010

Nuestro lenguaje, tres meses de hermosas memorias






Ya han pasado tres meses desde que María Carolina nació y volviendo atrás en la culminación de su primer trimestre de vida me pongo muy melancólica porque va creciendo muy rápido.

El lenguaje de nosotras comenzó en el cuerpo; desde mis primeros mareos, las náuseas matutinas y la sensitividad en los senos, de esta manera comenzamos a comunicarnos. Cuando ambas compartimos el interior de mi cuerpo, cuando se formó completita dentro de mí, cuando el pulso se me aceleraba, cuando la fatiga no me dejaba caminar. De repente ya yo estaba acostumbrada con los altos y bajos de temperatura, con mis cambios de ánimo. Es increíble saber que mi cuerpo sabía perfectamente lo que tenía que hacer: creció el apetito, mis órganos se movieron y se acomodaron, las hormonas comenzaron a hacer su trabajo y a pesar de tantos cambios, sentía esta enorme bendición, para mí esto era sagrado.

A los cinco meses ya la sentía, a veces llegaba del trabajo y las posiciones de Yoga no me bastaban, porque a eso de las 6:30 pm comenzaba a dar vueltas y se ponía muy inquieta. Mi esposo y yo nos sentábamos a ver cómo se deformaba mi barriga con sus vueltas y brincos mientras veíamos televisión y de esta manera ella se estaba comunicando con nosotros. Eventualmente sus movimientos se transformaron en estiramientos que me dejaban sin aliento y mareada, y de la manera en que involucraba a mi esposo en nuestra conversación, era tomando sus manos y poniéndolas en mi barriga para que él también la sintiera. De esta manera nos íbamos a la cama y ella se manifestaba hasta que los tres quedábamos rendidos. Él se asombraba con tantos movimientos que María Carolina daba y cuando no la sentíamos nos llenábamos de miedo, entonces él le hablaba y le cantaba hasta que nuevamente ella respondía a la voz de papá.

En mi último trimestre ya no había manera de cómo acomodarme, me sentaba en la bola de hacer ejercicios o me ponía a gatas para que la barriga colgara y yo tuviera espacio para poder respirar. Le cantaba y le hablaba y ella pateaba y a veces mostraba señales de tener hipo.

Tres meses después de su nacimiento, todavía nuestros cuerpos hablan. A través de un abrazo, cuando la amamanto, cuando miro fijamente sus ojos hermosos, ella me reconoce; y yo puedo decir que hasta con los ojos cerrados la puedo reconocer por el olor de su piel, por su suavidad. Cuando la pongo en mi pecho para alimentarla y se acurruca junto a mí, barriga con barriga, palpo todos sus huesitos y rollitos de carne. Es como si estuviera embarazada nuevamente con esa fusión de cuerpos una vez más completada.

Mi cuerpo es el refugio de mi hija, y podría decir que el de ella es el mío también. Nos acostamos todas las noches juntitas en la cama (ella duerme con nosotros) y me quedo extasiada al verla como un pequeño ángel que ha llegado desde el cielo a cambiarnos toda la vida. Ahora que está comenzando a explorar un poco y a mirar fijamente objetos, la dejo que explore con mis manos y mi cara lo que provoca sonrisas HERMOSAS en ella. AL escuchar la voz de su papá ella gira su cabecita buscándolo y sonriendo hasta que lo encuentra y comienza a dar pataditas, a agitar sus manos rápidamente y a hacer unos sonidos que al parecer estuviera repitiendo lo que su papá le dice.

No ceso de mirarla y de cargarla, la tengo en mis brazos lo más que pueda; el tiempo pasa volando y sé que pronto será una muñeca o peluche lo que estará apretado en su pecho y deseará estar explorando otras cosas que le resulten más interesantes mientras vaya creciendo; querrá ser independiente y ya no deseará estar tanto tiempo en la falda de mamá. Algún día tendrá sus amiguitas y tendrá otros intereses, otras opiniones, otro punto de vista. Ya me impacienta pensar en el futuro de mi bebé mientras la alimento, la baño, la cambio, la acuesto y se queda mirándome con sus ojitos a medio cerrar y su bobito apretadito firmemente en su boca hasta que se deja ir al mundo de los sueños y duerme ininterrumpidamente por lo menos por 5 horas seguidas.

Lo más difícil de todo esto es que la única que posee la memoria de todo este apego intenso soy yo. Muchas memorias compartidas que serán sólo mías, memorias que podré preservar en video y fotografías gracias a la tecnología. Me imagino que la aburriré hasta más no poder sacándolas de vez en cuando para verlas juntas.Pero sé que existe otro tipo de memoria, la que es del cuerpo y no de la mente. La memoria que se guarda en la sangre, en los huesos y en el aliento, una huella emocional temprana que nos marca a todos desde adentro. Me imagino que esto se repetirá y resurgirá en mi hija y algún gesto familiar o alguna de mis canciones de cuna sin sentido se escuchará cuando sea madre.

Cuando no pueda depender más de mi cuerpo para satisfacer todas sus necesidades, ¿serán las palabras las que nos mantendrán unidas? El lenguaje hablado, ¿podrá convertirse en el santuario que nuestros cuerpos son hoy día? El peso de mi hija, toda enrolladita encima de mí al dormirla me hace recordar sobre ese instinto que nos unió y el que la hace asumir simplemente que yo sé el camino y que entre mis brazos ella está segura.

Ya el período de adaptación está culminando María Carolina, vamos a disfrutarnos cada día y vamos a amarnos cada día más. Hoy celebramos tu tercer mes de vida!

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miércoles, 10 de marzo de 2010

Crianza de apego y colecho




Mi esposo y yo nos hemos dado a la tarea de buscar mucha información sobre la lactancia y sus beneficios. Curiosamente, hemos escuchado en varias ocasiones sobre la crianza de apego y sobre el colecho. Incluso en las clases de parto esto fue un tema de discusión.



En el libro de la Dra. Ana Parilla "Guia Practica para una lactancia exitosa" habla de estos temas y he validado varios puntos y dudas que tenia. Sin saber lo que esto implicaba y mucho menos tener experiencia previa en la crianza de un nino, siempre le habia dicho a mi esposo que iba mantener al bebe todo el tiempo posible en mi pecho y que era una barbaridad dejar a un bebe llorando simple y sencillamente porque supuestamente se iba a engreir. Los bebes nacieron para ser cargados y amamantados....




Sabias que muchos antropólogos aseguran que los humanos tenemos en realidad, una gestación de 21 meses? Esto es 9 meses en el útero y 12 meses mas en el exterior, en los brazos de nuestros padres.


La crianza de apego es fomentada y se crean sus bases, en la alimentación al pecho materno; la misma fomenta el desarrollo de confianza y crea una relación duradera de seguridad con sus padres. Biológicamente los bebes no están preparados para ser independientes, no tienen un sistema nervioso maduro y por esto se tardan en hablar, incorporarse y caminar; es por esto que son muy dependientes y necesitan atención constante y mucho contacto físico con sus padres.


El no cargar al bebe por miedo a engreirlo , el dejarlo llorar, el mantenerlo en una habitación separada a la de sus padres y establecerle horarios para la alimentación, son ejemplos de los estilos de crianza que afectan tanto a la lactancia materna como a la crianza de apego.



Debemos responder sensiblemente a las señales de bebe, debemos atenderlo antes de que llore esto no hará que su niño sea un adulto dependiente, al contrario, el mensaje que se le esta dando es que sus padres estarán ahí para ayudarlo siempre durante todo su proceso de crecimiento y desarrollo.




Por otro lado, las ventajas del colecho o compartir la cama con el bebe tiene las siguientes ventajas: aumenta el amamantamiento, los bebes se mueven y están mas activos durante el sueno, ocurren intervenciones maternas mas afectuosas y protectoras, aumenta la sensibilidad de la madre, hay menos llanto de bebe, el bebe duerme mas, hay menos síndrome de muerte subita, etc...Claro esta hay unas recomendaciones y unas guias de seguridad que se deben seguir al pie de la letra.




Los bebes no se engríen ni se malcrían cargándolos, dándoles amor y no dejándolos llorar. Los bebes deben estar en los brazos de sus padres todo el tiempo que sea posible, estos lloran menos, tienen menos cólicos, mantienen un ritmo cardiaco y respiratorio normal y están mas tiempo alertas.




Cuando atendemos al bebe a la primera señal de llanto, le estamos enviando el mensaje de que papa y mama están ahí para cuidarlo y amarlo; que somos capaces de comunicarnos con el/ella y que sabemos entender sus mensajes con razón, amor y sensibilidad.




"No hay duda de que estamos ayudando a desarrollar seres humanos mas seguros de si y deseosos de dar lo que recibieron a manos llenas." Dra. Ana Parrilla Rodriguez

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